Hacía muchos años, demasiado tiempo, que se querían. Pero sus caminos se separaron y creyeron que nunca volverían a estar juntos. Esta es la historia de Andrea y Martín.

Muchos Años Juntos

Andrea y Martín se conocían desde su juventud. Estudiaron juntos y eran muy amigos. Pasaron por muchas cosas. Momentos duros y también tiempo de celebración. Hablaban de multitud de cosas, gustos, pasiones, sueños… Lo compartían y se lo contaban todo el uno con el otro.

Sin darse cuenta, un sentimiento, aún desconocido para ellos, surgió en su interior. Un día comenzaron a gustarse e incluso, en determinado momento, hubo un beso entre ellos. Pero ambos decidieron que estarían mejor solo como amigos. No querían estropear la relación que habían tenido hasta ese momento.

Ellos creían que a pesar de ese beso, únicamente se querían tanto, como unos mejores amigos podrían quererse. La verdad es que su amor era mucho más profundo, aunque durante un largo tiempo, ninguno llegó a percatarse de lo que ese sentimiento era en realidad.

Un Sueño que les Separó



Su intención nunca fue la de alejarse el uno del otro. Pero ambos soñaban con vidas muy distintas.

Él soñaba con una vida de aventuras y viajes por todo el mundo. Con descubrir lugares hermosos y vivir apasionantes experiencias.

Sin embargo, ella, quería abrir una cafetería en su barrio. Cuando fueron mayores, Martín decidió que ya era el momento de comenzar su vida de viajes y descubrimientos.

Y, por supuesto, Andrea se quedó en su ciudad para, por fin, abrir su tan soñada cafetería. Aunque se extrañaban el uno al otro, eran felices cumpliendo sus sueños.

El tiempo pasó… Martín viajó por todo el mundo, vivió miles de experiencias increíbles. Y lo que para Andrea no iba a ser más que una pequeña cafetería, se convirtió en toda una franquicia de la que ella era propietaria. Eran bastante felices con sus vidas. Aun así, a veces sentían que algo les faltaba, y no llegaban a descubrir el qué.

Demasiado Tiempo Lejos

Él había tenido muchas relaciones, pero ninguna de esas mujeres logró robarle el corazón. Y ella, aunque era más tímida, también había estado con algún que otro “príncipe azul” que, por desgracia, había resultado no ser lo que parecía.

Pasaban los días y la vida era cada vez menos emocionante. Los viajes ya no eran tan excitantes y los éxitos no eran tan satisfactorios.

Poco a poco, se dieron cuenta de lo que les estaba pasando. Se extrañaban más de lo que en un principio pensaron que lo harían. Hacía mucho que no disfrutaban de esas charlas en las que hablaban de todo, o lo divertido que era hacer cosas juntos. Ese sentimiento de añoranza se estaba convirtiendo en dolor. 

A Donde Tú Quieras, Pero Juntos…


Un día Andrea decidió que era el momento de descansar un poco de todo el trabajo que su negocio le daba y tomarse unas vacaciones. ¿Pero, a dónde? Aún no lo había decidido. Un día, llegó a sus manos una cuenta de un cliente en la que había una nota. En dicha nota ponía “ven conmigo a Hawái… o a Tailandia… o a donde tú quieras». ¿Ir, con quién? Se preguntó.

Levantó la mirada e hizo un repaso de quienes estaban allí desayunando. Fue entonces cuando se dio cuenta. ¡Era Martín! Estaba allí desde hacía algunos días, porque se había dado cuenta de que nunca debía haberse marchado.

La encontró en la misma cafetería a la que iban desde que eran jóvenes, la escucho hablar unas amigas de ese viaje de vacaciones y decidió que quería viajar solo con ella. Andrea no lo dudó ni un segundo y corrió a sus brazos. Desde ese momento, no se volvieron a alejar.


Martín continuó viajando, pero ya nunca más lo hizo solo, porque ahora lo único que quería era mostrarle a Andrea todos los lugares hermosos que él había visto. Andrea hizo a Martín socio de su franquicia. Ahora tenía un compañero de negocio que no la fallaría jamás.