Nancy Fieldman era una muchacha hermosa e inteligente, de origen humilde, que trabajaba en
una mansión en Inglaterra, junto a su madre, hacia el año 1870. 

Según la
historia que cuentan los habitantes de la zona, el dueño de la mansión donde Nancy y su madre trabajaban, era un
hombre con serios problemas de personalidad, un “psicópata” sin escrúpulos,
quien les trataba muy mal, dejándoles solo los restos de sus comidas y una
sala helada donde las dos se dormían durante la noche, habiendo en la mansión
muchas habitaciones que estaban cerradas y destinadas solo al uso de los
huéspedes e invitados.

Debido al
tratamiento inhumano, y también a una anemia profunda, la madre de Nancy murió,
dejando a su hija sus únicos bienes terrenales, que eran: una muñeca pequeña y
un espejo enmarcado en mármol.

Ahora sola y sin su madre, ésta le dejó grabado
lo siguiente, que decía: “Voy a ser un reflejo de tu alma donde quiera que
estés” (grabado en la parte inferior del espejo).

Nancy era
una muchacha tímida pero muy sonriente. Sin embargo, con la muerte de su madre,
Nancy entró en una profunda depresión y quería salir de la mansión. 

El dueño de
la mansión para conocer sus intenciones, la encerró en el sótano, donde no
podía salir, y lo que era peor… la chica llegó a ser violada todas las noches
en ese lugar.

Un día,
cansada de sufrir y sentir mucho dolor, Nancy trató de responder a la agresión
que se presentó esa noche, le dio un golpe con una muñeca de trapo en la cara
del hombre. El dueño de la mansión, muy enojado con la chica, la golpeó y la
asfixió con su propia muñeca. 

La muchacha dejó caer el espejo mientras luchaba
por su vida, ya en el suelo sin casi aliento dijo sus últimas palabras “Voy a
ser un reflejo de tu alma, donde quieras que tu estés…”.

Dice la
leyenda que semanas después del hecho, el hombre se encontró con el pelo
completamente gris, muerto sin una explicación lógica y con un trozo de cristal
en sus manos. Hasta hoy, la muerte de este hombre ha sido un misterio.

Dicen que
mucha gente murió o se volvió loca después de apoderarse por cassuliadad de ese pedazo de
espejo que quedó por allí, tras ver el reflejo de la joven y hermosa Nancy.