– Color rojo. Estimulante, energético y excitante, el color de las emociones fuertes, del erotismo, del movimiento, de la actividad física y emocional. Debemos utilizarlo para expresar un talante alegre, extrovertido, optimista, o queremos aparentar esa imagen, compensando nuestras propias inseguridades. No deberíamos usarlo cuando estamos sobreexcitados, nerviosos o estresados.

– Color azul. Frío y tranquilizante. Asociado a las aguas marinas. Debemos utilizarlo si estamos tensos o después de un duro día de trabajo, porque relaja y ayuda a recuperar equilibrio. No deberíamos usarlo cuando queremos adelgazar, porque provoca una ralentización del metabolismo y no favorece la pérdida de peso.

– Color amarillo. Parecido a la luz solar, brillante, alegre, radiante. Estimula el optimismo y la alegría. Lo usaremos para parecer dinámicos y enérgicos y para dar imagen de extrovertidos y alegres. No lo usaremos cuando tenemos que meditar, escuchar y reflexionar.

– Color verde. Neutro y estabilizador, aporta equilibrio físico y mental. Asociado con la estabilidad, la seguridad, serenidad y constancia. Utilízalo para mostrarte equilibrado, adaptable, dando seguridad y solidez. No deberíamos usarlo para ocasiones emocionales y sentimentales, este color comunica frialdad y distancia.

– Color blanco. Un color de limpieza natural y de pureza espiritual, da frescor y aparenta juventud. Lo usaremos cuando tengamos deseos de estar serenos, disponibles y participativos. No hay que usarlo cuando hay riesgo de acentuar un temperamento, indiferente y glacial.

– Color negro. El color de la aristocracia, la elegancia y la sobriedad, coches de lujo, mármoles preciados, siempre expresando poder y seducción. Debemos utilizarlo para transmitir una imagen elegante y sofisticada, refinada y discreta. No debe ser utilizado en estados depresivos, melancólicos o no nos encontramos bien, ya que resalta la tristeza.